Centro-pueblo-Comunidad-San-Pablo

Titular noticias
Miércoles 21 Octubre 2020

La CSP realiza un proyecto de distribución de burras y carros para reducir el exceso de trabajo de las mujeres en las zonas rurales de Meki (Etiopía)

 


Recientemente hemos empezado, en Etiopía, un nuevo proyecto: consiste en la compra y distribución de cuarenta burras y carros para mujeres integrantes de los grupos de ahorros en la zona rural de Meki. El proyecto quiere facilitar y disminuir el exceso de trabajo de las mujeres, y al mismo tiempo ser una actividad generadora de ingresos.
 
Ahora son las burras quienes cargan, en sus carros, los productos del mercado, la leña y el agua, hacen más llevaderos los desplazamientos en la zona rural, y también generan ingresos a las mujeres al llevar bultos y personas los días de mercado en la ciudad de Meki (lo que sería una especie de minibús). Cuando las burras críen, la nueva cría se asignará a otra de las mujeres, para dar así continuidad al proyecto. Ya está seleccionado el nuevo grupo de cuarenta mujeres que en 2021 recibirán otras burras y carros. Nos alegramos mucho por todas ellas.


 

Miércoles 7 Octubre 2020


La pasada Cuaresma, en medio de la pandemia de la Covid-19, la parroquia de Saint Richard de Racine, Wisconsin, lideró un proyecto cuaresmal, junto con las parroquias de Saint Edward y Saint Patrick de la misma ciudad de Racine. La campaña de Cuaresma tenía por lema "El amor de Dios no sabe de fronteras". Las tres parroquias trabajaron juntas para apoyar a HALO, una organización que ayuda a las personas sin hogar en la ciudad de Racine, y a la Comunidad de San Pablo en Cochabamba, Bolivia. La parroquia de Saint Richard se comprometió a recaudar fondos que ayudasen a 20 familias del área rural de Independencia, en Cochabamba, a tener un baño completo con ducha caliente e inodoro en sus casas. Gracias a la generosidad de todos, Saint Richard pudo duplicar su objetivo. Ahora, 40 familias de la Cordillera de los Andes se beneficiarán de esta gran campaña. El siguiente video, narrado por Gemma Regales, miembro de la CSP y coordinadora del proyecto, detalla lo que ya se ha logrado. Esperamos que lo disfruten. https://youtu.be/VVnSev4QAeU

 

Miércoles 30 Septiembre 2020
 

El fenómeno del coronavirus ha afectado todas las dimensiones de la vida cotidiana de millones de personas en el mundo entero. Las consecuencias económicas, familiares y sociales son cada día más perceptibles. Desde el centro San José en el Ajusco (México) estuvimos trabajando con la comunidad durante los meses de confinamiento con un programa de apoyo alimenticio y actividades educativas a distancia para las niñas y niños en edades preescolar atendidos en el centro, con sus retos y problemas, ya que no todas las familias cuentan con medios para el seguimiento digital y a distancia. El centro estuvo trabajando de esta manera desde el inicio del confinamiento por la pandemia, a mediados de marzo, hasta terminar el curso escolar a finales de junio 2020.
 
Para el inicio del nuevo curso escolar 2020-2021, el equipo del centro San José, junto con los padres de familia, nos planteamos la necesidad de reabrir el centro para seguir con el buen desarrollo de los 115 niñas y niños inscritos. La idea es trabajar con ellos actividades educativas y reanudar el servicio de comedor comunitario de manera presencial escalonado, a un cupo del 40% de la capacidad del centro, y observando todas las medidas sanitarias de protección. Para organizar la manera de funcionar en esta nueva modalidad tuvimos reuniones con los padres de familia, y recibiendo todo su apoyo, al fin el pasado 31 de agosto reabrimos las puertas del centro para el inicio del nuevo curso.
 
Fue un inicio de curso muy diferente. Para empezar, estamos acostumbrados al manejo diario de más de 100 niños, y recibir ahora solamente una tercera parte hace el funcionamiento más ágil: se nota más calma y un orden inusual en los salones en comparación con trabajar con todo el grupo. De igual manera, la mayoría de los niños de nuevo ingreso notamos que se sienten más acogidos con un grupo pequeño, reciben más atención de la maestra y se sienten más cobijados en el grupo. El otro punto para destacar es que casi no hay faltas de asistencias, a no ser por enfermedad o algún asunto que lo impida, ya que los papás no quieren perder los únicos días que les toca asistir al centro. Están muy emocionados y agradecidos con el centro por esta iniciativa y todos albergan la esperanza de que pronto pasen los malos tiempos que estamos viviendo por la pandemia y poder volver a la normalidad.
 
Para esta nueva forma de funcionar, una de las medidas de prevención para la salud es el uso obligatorio de mascarillas, que es un reto muy grande para niños tan pequeños: se les pierden, los muerden o se olvidan de su uso, aunque estamos en todo momento intentando que se usen de forma correcta.
 
Las maestras están contentas con esta iniciativa, aunque tengan que poner más esfuerzo para lograr el óptimo aprendizaje en los niños. Aparte de las actividades que desarrollan con los pequeños en el centro, siguen trabajando a distancia con los papás enviando tareas, resolviendo dudas y teniendo citas de asesoría con ellos en los casos necesarios.
 
Los niños del centro San José están muy felices de poder volver a su hogar después de varios meses, aunque no entienden muy bien el por qué de la asistencia de manera escalonada, y algunos piden a sus maestras poder venir todos los días. Aun en estas circunstancias excepcionales, en el centro San José reciben una atención integral desde los 18 meses a 6 años que añade valor a sus vidas.


 

Miércoles 23 Septiembre 2020
 


Compartimos esta reflexión de Pablo Cirujeda sobre el evangelio del pasado domingo (Mateo 20, 1-16).

Esta sorprendente parábola de Jesús presenta una escena a todas luces inesperada, por no decir absurda: el propietario de una viña decide pagar con el mismo jornal a aquellos trabajadores que apenas se incorporaron al trabajo en la última hora, como a los que trabajaron media jornada, y a los que se emplearon a fondo de sol a sol. La indignación es previsible y lógica, pues el actuar del propietario de la viña es manifiestamente injusto.

Esta parábola, como pocas, manifiesta la naturaleza amorosa y misericordiosa de Dios, que solamente nos ha sido revelada en toda su radicalidad por el mismo Jesús, por sus enseñanzas, y por su obrar. ¡Dios no es justo! Sino misericordioso…es decir, ante su presencia, no hay méritos ni logros que valgan, y nadie puede exigir ni arrogarse derechos adquiridos frente al Dios que es Amor.

Lo único que valora Dios de sus hijos e hijas es que, tarde o temprano, con prontitud o a deshora, hayan querido sumarse a la obra de su Reinado, y se hayan incorporado al trabajo de la viña, es decir, al cuidado de su creación, en especial de los seres humanos, que son sus criaturas preferidas.

Como menciona Isaías en la primera lectura, los pensamientos de Dios no son los nuestros. Con frecuencia, nuestra tendencia es acomodar a Dios a nuestra medida, en vez de configurar nuestra vida a la medida de Dios. Pero Jesús presenta el pensamiento de Dios nítidamente: los últimos serán los primeros.

¿Está mi vida dedicada al cuidado de la obra divina? ¿Siento que ya es tarde, o que yo no merezco formar parte de este proyecto? ¿He pensado que podría no ser bien recibido entre aquellos que reconoce como hijos suyos?

Para Dios, nunca es tarde, y nada es poco. Dios nos espera, hasta el último suspiro. A cada uno de nosotros.


 

Miércoles 16 Septiembre 2020
Este pasado domingo leímos en las eucaristías el pasaje del evangelio de Mateo en el que Pedro pregunta a Jesús si hay que perdonar siete veces a quien nos ha ofendido (Mt 18, 21-35). Hay estudios sobre la Palestina del siglo I que nos explican que, en aquella época, algunos maestros de la fe judía sugerían que un buen israelita debía perdonar tres veces a quien lo hubiese injuriado. Pedro intuyó que, a Jesús, siempre interesado en la misericordia y la reconciliación, eso de las tres veces le parecería muy poco, insuficiente. De modo que se adelanta, toma la palabra, y sugiere algo que, a su modo de ver, le valdrá el elogio del Señor: doblar las tres veces recomendadas y, por si acaso, añadir una más: siete. A buen seguro que Jesús le responderá: «¡Muy bien, Pedro querido! ¡Claro que sí, siete veces! ¡Tú sí me entiendes!»
 
Todos conocemos la réplica de Jesús, que sin duda dejó patidifuso al bueno de Pedro: «No te digo siete, sino setenta veces siete».
 
¿Cuál es la diferencia entre la mentalidad expresada por Pedro y la de Jesús? Para el primero, el perdón era un acto puntual. Un acto que podía repetirse, pero que, por mucho que se llevase a cabo varias veces, todavía se podía contar (este es el sentido de las siete veces de Pedro). La respuesta de Jesús indica que el perdón debería ser, en nosotros, no un acto, sino una actitud: las setenta veces siete (es decir, siempre). O sea, nuestra forma normal de reaccionar ante la ofensa recibida.
 
Esta diferencia no es menor, porque un acto puntual no nos define. Yo puedo mentir una vez, y eso no me convertirá en un mentiroso. O puedo haber tenido una buena idea un día, y ello no me convertirá en un genio. Una actitud, en cambio, sí define qué clase de persona somos. Alguien que se levanta todos los días con una nueva idea original en la cabeza es un genio, y alguien que miente cada dos por tres es un mentiroso. Lo que Jesús nos propone, en definitiva, es que la capacidad para perdonar a los demás sea aquello que nos defina. Que el perdón sea, por decirlo así, nuestro documento de identidad, la expresión más genuina de nuestro carácter.
 
A nivel espiritual hay, por supuesto, una razón de peso para intentar que, en nosotros, perdonar no sea un acto (puntual) sino una actitud: y es que, quien no sepa hacer un hábito del perdón, no entenderá a Dios. A quien viva instalado en el resentimiento, en el agravio, en el rencor, el Padre Misericordioso de Jesús le parecerá un sinsentido, un Dios in-creíble (en el que, literalmente, no se puede creer), un ser ridículo y debilucho. Inversamente, aprender a perdonar es, con toda certeza, lo que más puede acercarnos a una mejor comprensión del Padre bondadoso que Jesús nos anunció.


 

Feed RSS de noticias

Archivos del blog









Contacto

1505 Howard Street
Racine, WI 53404, EE.UU.
racine@comsp.org
Tel.: +1-262-634-2666

Ciudad de México, MÉXICO
mexico@comsp.org
Tel.: +52-555-335-0602

Azua, REPÚBLICA DOMINICANA
azua@comsp.org
Tel. 1: +1-809-521-2902
Tel. 2: +1-809-521-1019

Cochabamba, BOLIVIA
cochabamba@comsp.org
Tel.: +591-4-4352253

Bogotá, COLOMBIA
bogota@comsp.org
Tel.: +57-1-6349172

Meki, ETIOPÍA
meki@comsp.org
Tel.: +251-932508188